¿Por que calibrar los instrumentos?

La principal razón para calibrar es que incluso los mejores instrumentos se desvían y pierden su capacidad para dar medidas exactas.
Cuando los instrumentos de medición  envejecen y experimentan tensiones físicas o variaciones de temperatura, sus prestaciones críticas disminuyen gradualmente. Esto se conoce como desviación, motivo por el cual los resultados en las mediciones ya no sean fiables.
El tener un instrumento calibrado no significa que este funciona “bien”. Significa solamente que la diferencia entre lo que el instrumento indica y “lo que debiera indicar” es conocida.
Por lo tanto en principio es posible trabajar con un instrumento que presente  errores y corregir las indicaciones de acuerdo a lo establecido en el certificado de calibración.
Por el contrario, incluso si un instrumento es “confiable” (por ejemplo, porque está nuevo, o porque el fabricante inspira confianza), pero no ha sido calibrado, el usuario no puede estar seguro que sus indicaciones son correctas.
Por supuesto, puede ocurrir que para un instrumento “muy confiable” las correcciones sean cero. Pero esto se sabe sólo si el instrumento ha sido calibrado.